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¿Cómo reacciona tu cerebro a ciertas palabras?

Mujer se toca la cabeza sosteniendo un cerebro en la mano.

Las palabras tienen un gran impacto en tu cerebro, con tan solo decir 1 palabra puedes lograr que tu cerebro libere estrés y ansiedad o puedes lograr que libere felicidad y productividad. Hay diversos estudios neurocientíficos que demuestran cómo reacciona el cerebro a los segundos de decir o simplemente pensar una palabra.

¿Qué palabras son las que me afectan?

Cualquier palabra negativa que utilices hará que tu amígdala entre en alerta y los mecanismos de estrés se activan lo que provoca que tu cerebro fantasee escenarios catastróficos y causan más estrés, preocupación y ansiedad, esto en el futuro provocará que tu cerebro cambie a nivel funcional y sepa que debe protegerse cuando escuche palabras negativas como un “no” y enviará señales a todo el organismo, por lo tanto no será coincidencia que tengas dolores musculares y cansancio excesivo.

Esto también sucede al revés, las palabras positivas como paz y amor también se procesan en el cerebro, esto se puede ver en un experimento llevado a cabo en Friedrich Schiller University donde las palabras positivas que decimos activan la zona de toma de decisiones emocionales y de imagen que tenemos de nosotros mismos. Además, se comprobó que leer una lista de palabras negativas durante apenas unos segundos es suficiente para generar una respuesta de ansiedad, empeorar el estado de ánimo o desatar pensamientos negativos recurrentes.

¿Cómo fue el estudio?

Un estudio realizado por neurocientíficos japoneses reveló que el impacto de las palabras negativas en el cerebro es aún mayor cuando se trata de características propias. Podemos deducir que el impacto de las palabras altera nuestra lógica, capacidad de razonamiento y procesamiento de la información además las palabras negativas tienen la capacidad de influir en nuestros ritmos de sueño, el apetito, etc.

Ahora que sabes esto, por qué nos seguimos denigrando y auto descalificando mejor comencemos a eliminar palabras negativas de nuestro vocabulario, eliminemos la autocrítica y crítica hacia los demás y empecemos la práctica de afirmaciones positivas desde que nos levantamos hasta la hora de acostarse.


Manos con cartelitos con la palabra No

¿Pero qué sucede con la palabra NO?

La expresión negativa no tiene una representación en imágenes para el cerebro, es por eso que cuando decimos “no quiero tal cosa”, el cerebro lo que ve es “la tal cosa”.

Con los niños esto se hace más evidente y cuando utilizamos la NO, como: No grites, No corras, No toques… parece que siempre hace lo contrario. En realidad, lo que sucede es que su cerebro solo registra el resto de la frase sin reconocer el NO.

Por lo tanto, cuando le decimos a un niño “No puedes gritar”, su cerebro solo entiende el “puedes gritar”.

Esto explica por qué los niños en ocasiones parecen hacer lo contrario a lo que les decimos, es que en realidad su cerebro capta solo lo positivo del mensaje. No es que sean desobedientes, sino que debemos cambiar nuestra forma de expresarnos para que registren lo que queremos que hagan.

Por ejemplo, en vez de decir:

  1. NO corras dentro en la cocina, camina despacio en la cocina por favor.

  2. NO grites, hablemos en voz baja para que te entienda.

  3. NO se toca, aquí solo se puede mirar.

  4. NO le pegues, tratemos con amor y respeto a todos.


Lo mismo diría de tantos slogans que se utilizan para “llamar la atención” de la sociedad y revindicar ciertos hechos o derechos en los que la palabra NO aparece en ellos. De alguna manera estamos “llamando” a lo que intentamos evitar: “NO a la Guerra”, en vez de “SÍ a la Paz”; “NO a la Discriminación de la Mujer”, en lugar de “SÍ a la Igualdad de la Mujer”; “NO a la Pena de Muerte” en lugar de “SÍ a la Abolición de la Pena de Muerte”; “No somos…” en lugar de “Somos…”.

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