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Ser abuelo es lo máximo

Abuelo sonriente con nieto recostado a su espalda.

El nieto y el abuelo son compinches, como si se hubieran esperado siempre. Se comprenden, juegan, hablan mirándose a los ojos y comparten los mejores momentos del hombre araña o el último dibujo animado.

Los nietos ponen a prueba la paciencia, la imaginación y la resistencia física de los abuelos, aun así, los alegran y tranquilizan. El abuelo vuelve a su niñez y el nieto aprende lo que es el devenir del tiempo.

Ellos están presentes cuando se les necesita, para cuidarlos y ayudarlos, pero su mejor aporte es el de conservar los afectos y las tradiciones.

Le preguntaron a un niño  lo que  le gustaría ser cuando fuera grande y esto fue lo que respondió:

— ¡A mí me gustaría ser abuelo!

— ¿Por qué? Le preguntaron.

Porque los abuelos escuchan, comprenden; además, toda la familia se reúne en su casa.

Un abuelo lleva los niños a pasear y habla con ellos de sus experiencias y de muchas otras cosas. Como ellos son viejecitos, no se pueden tirar al suelo ni correr, pero no importa.

Nos llevan al centro comercial y nos dejan mirar las vitrinas hasta el cansancio. En la casa de ellos siempre hay dulces y latas con galletas, chocolates y comida deliciosa.

Cuentan historias de nuestros padres y de nuestras madres cuando eran pequeños, nos muestran las fotos que tienen guardadas, tienen una paciencia increíble con todos.

Si nos llevan al parque, nos enseñan las flores, nos dicen sus nombres y nos dejan olerlas. Nos cantan para dormir.

Los abuelos nunca dicen: “Apúrense ya, a la cama”, o “Si no hacen la tarea se quedan castigados”.

Casi todos usan lentes. Y ya he visto a algunos quitándose los dientes.

Cuando les haces una pregunta, los abuelos no dicen: “Ay niño, ¿no ves que estoy ocupado?”. Al contrario, dejan lo que están haciendo, piensan y contestan de manera que podamos entender. Los abuelos saben montones de cosas.

Abuelo abrazando a su nieto.

Los abrazos de los abuelos son cariñosos, reconfortantes y es bonito sentarse con ellos cuando estamos tristes.

¡Gracias!

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